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jueves, 28 de junio de 2018

Ahorrar tiempo y dinero en: La limpieza de la cocina


Leí en una revista que con tanto producto de limpieza no es necesario gastar tanto tiempo tallando y tallando.

Bueno, yo pienso que no son necesarios “tantos productos de limpieza”, aunque tampoco son necesarios tanto tallar y tallar. El ahorro del tiempo también se traduce en dinero tanto si trabajas fuera (y tienes qué pagar a alguien que te haga la limpieza, la compra, la comida, la lavada de ropa, la planchada, etc.) como si eres ama de casa y necesitas un respiro de todo el trabajal que tienes en casa y no tienes más entradas de dinero para desahogarte. Yo también soy ama de casa, trabajo y no le pago a nadie por el quehacer de la casa, terrible, sí, pero déjame explicarte como vivir feliz ahorrando y ganando (tiempo y dinero).

-   He oído toda clase de “soluciones” para no limpiar constantemente la estufa y así no tenga cochambre. Te diré la verdad: tu estufa estará verdaderamente limpia sin tanto tallar y tallar SI LA LIMPIAS DIARIAMENTE. O mejor aún, si la limpias cada que la usas (claro, si solo pones agua a calentar, pues no, no hay que ser tan fanáticos). Quizás digas: ay, qué flojera. Antes de adelantarte, te voy a aclarar: dije no tanto tallar y tallar, si sigues haciendo lo que muchas, te ahorrarás limpieza de estufa por mucho tiempo, pero cuando decidas limpiar, el cochambre ya habrá hecho lo suyo que lo mejor será tirar tu estufa y comprar otra, que se traduce en gasto innecesario de dinero y ese dinerito puede ser ahora tu ahorro. Te voy a explicar lo fácil que es: mira, cuando laves los platos o la vajilla que generalmente deberá ser después de comer (y te sugiero que sea lo más pronto posible), pasa un trapo húmedo con limpiador o el mismo detergente que usas para lavar tus trastes (te aseguro que los más baratos funcionan igual que los caros) por toda la estufa (principalmente lo que se ha manchado de comida) y lava tus platos como siempre (es el tiempo que se necesitará para que la comida pegada en la estufa se haya ablandado). Al final, pasa un paño limpio y poco húmedo en la estufa y listo. Fácil, ¿no? Bueno, si no han pasado algunos mesecillos sin limpiar esta herramienta de trabajo de la cocina.
Te aseguro que el ahorro es increíble: ahorro de tiempo, energía, de productos químicos caros que además que limpian, corroen tu estufa, del gasto de tus lindas manos. También te ahorrarás dinero en médico, pues la estufa (y con comida) es uno de los lugares favoritos de las cucarachas (no quiero ni contarte las horribles historias que he escuchado sobre cucarachas, estufa y comida). Ahora bien, una vez al mes por lo menos debes hacer una limpieza concienzuda de la estufa, lamentablemente, la cucarachas llegan aun cuando no las llames o porque el vecino se le ocurrió fumigar su casa infestada de ellas.
  •          Lavar los platos inmediatamente después de usarse. Mientras la comida esté más fresca, no será necesario tallar y tallar, pero si se te pasó el tiempo y ya está seca (o no) haz esto: separa los trastes con restos fáciles de quitar como los vasos, copas u otros similares. Estos los lavarás primero. Dale un remojo con agua nada más a los que sí son más difíciles, como intentando quitar la comida ya seca (sin necesidad de tallar mucho) y déjalos por un momento, verás que cuando termines de lavar los primeros (vasos y similares), éstos ya tendrán blanda la comida y te serás más fácil lavarlos. Haz lo mismo con ollas y sartenes que esas son las que casi siempre tienen pegada la comida. Yo lavo los trastes por decir así, por capítulos: 1.- Primero los más fáciles de limpiar (como vasos o recipientes con líquidos) y remojando los que son más detallosos; 2.- Después, lavo los que remojé y remojo las ollas y sartenes; 3.- Por último, lavo las ollas y sartenes.
  •        Ya que hablamos de la cocina, déjame darte otra idea que significa ahorro de tiempo y dinero: el vinagre. Ese líquido tan común y tan poco apreciado. Ya ves que de tanto y tanto usar agua, pues se nos ensarra la tarja donde lavamos los platos. Bueno, pues humedece muy bien un trapo con vinagre (cualquiera es bueno) y acomoda este trapo húmedo en el lugar que desees quitar el sarro, deja por unos minutos u horas, según sea el caso (puedes ir checando de tiempo en tiempo) y sin tallar mucho encontrarás otras vez limpia el área.
  •          También te sugiero limpiar la cocina a profundidad una mes por mes por lo menos para no tener visitas desagradables. Pero una vez más te diré que no necesitas tantos productos químicos, bastará con un poco de detergente y cloro (los bichos odian el “sabor”de limpiadores).
Déjame tu comentario y dime cuál de estos consejos te serán útiles. Saludos.



Cómo no dejar las cosas para después (parte 1)


Recuerdo que cuando era muy (muy) joven (7 años aproximadamente), tuve el enorme deseo de confeccionar mi propia ropa, así que veía programas de televisión que mostraban que de un montón de trapos podía salir una hermosa prenda.
Me armé de valor y le pedí permiso a mi madre para cortar una (bonita) bata de dormir que convertiría (según yo) en una hermosa blusa, a lo que mi madre me dijo sin mucha confianza que si salía mal, me castigaría por arruinar mi bata. Tenía tanta seguridad que le dije que no habría problema. Y sí la hubo, al cortar la blusa, corté los dos frentes del mismo lado, cosa que me preocupó muchísimo (por aquello de que mi madre se enterara) y opté por ponerlo todo en una bolsa de plástico para hacer la reparación cuando pensara que estaba lista para ello, lo eché sobre el ropero y pasaron muchos meses para que me diera cuenta que no podría (ni quería) componer esa prenda. Por suerte, mi madre no se enteró jamás  y sin más ganas de continuar con mi empeño, decidí tirarlo a la basura y olvidarme de la costura por un buen tiempo.

Después de otros incidentes parecidos, me di cuenta que dejaba muchas cosas para después, y pasado el tiempo, perdía el interés. Me di cuenta que perdía tiempo empezando algo que después me desanimaría y empecé a dejar de hacer e inventar cosas y es que, a decir verdad, tenía algo de facilidad inventando y pensando en crear cosas. Cosas de las que pudieran ser útiles y que en ese momento me brillaba la mente pero que con el tiempo se iba apagando la mecha hasta pensar que fue mala idea desde el inicio o que no debí empezar algo que después de todo, no estaba capacitada para terminar.
Seguramente tienes algún problema con eso de postergar las cosas, las que sea, trátese de algo realmente importante o algo que no lo es pero que piensas que te causará placer realizar (y terminar), o algo que urge hacer y que después, terminamos haciendo a las prisas porque no nos queda otro remedio para darnos cuenta que si lo hubiéramos hecho con calma hubiera salido muchísimo mejor.

Antes que nada, debemos reconocer que en este mundo que nos satura de preocupaciones y problemas lamentablemente, muchas cosas impiden que realicemos nuestros anhelos o deseos, trátese de realizar una prenda de costura de la que pensamos que podemos realizar (porque sabemos que tenemos la capacidad), de escribir un libro (soñamos hasta la portada y pensamos que sería algo muy bueno) o cualquier otra cosa de la vida cotidiana que nos causa mucha emoción al hablar de ella o pensar en ella, o sobre todo, aquello que tenemos qué hacer como pagar la luz, el agua, terminar la tarea de la escuela o darle de comer al perro (no tan emocionante pero que es necesario, digo, si queremos al perro con nosotros).

Es por ello que lo postergamos, lo dejamos para después para que acabe en algo inconcluso, mal hecho, o peor aún,  nunca realizado (y con las ganas iniciales que teníamos de ser útil para nosotros, la familia, nuestro vecindario o porqué no, para ganar dinero).

Yo pienso que hay muchos genios de muchas cosas que no han encontrado la situación idónea para poner en funcionamiento sus muchas buenas ideas, o simplemente, no saben cómo hacerle. Eso me recuerda la frase: Trabaja en algo que te guste, así no tendrás que trabajar jamás. Porque como mi padre me decía: El trabajo es tan malo, que te pagan para que lo hagas.

Primero, vamos a considerar las causas por las que postergamos nuestro trabajo y después seguiremos unas estrategias muy prácticas para no dejar que nada ni nadie nos desanime, o que nos corten la luz por estar postergando su pago:

Vamos a dividir las situaciones: 
1.- Ideas grandiosas para hacer en el futuro (y que no se convierta en algo muy lejano); y,
2.- Cosas de la vida común que pueden salir bien sin el estrés de dejarlo al “hay se va” o que nos salga mal, como pagar las facturas, mandar a componer (o componer uno mismo) cosas de la casa que están empezando a fallar, hacer la lista de la compra, etc.

Las primeras nos ocasionan un placer realizarlas, pero si tenemos el constante aprieto de las segunda, nunca tendremos el tiempo para realizarlas. Es por ello, que básicamente tenemos dos opciones:
1.- Hacer las cosas que urgen pero ya. Nada de excusas. Aunque nos cueste el descanso del día, aunque nos durmamos un poco tarde. Hazlas ya. Estoy hablando de empezar de cero, que tenemos el montón de trastos sucios y la ropa sucia de toda la semana (o más), o el desorden de la casa. Para ello, ponte una meta razonable y ponla en práctica. Es decir, si tus trastos están sucios y necesitan lavarse, ponte la meta de terminarlos en una hora, por decir (depende de la cantidad), algo razonable sin crearte un estrés innecesario pero con la intención de hacerlo lo más pronto posible.
2.- Ya que estás "al corriente" con las cosas urgentes, planifica aquellas que no lo son tanto pero sí requieren de atención. Elabora una lista de éstas y ponles fechas (y hora si es necesario) para realizarlas. Puedes usar un cuaderno o libreta o usar otro como un pizarrón o pizarrita, o una hoja pegada al refrigerador. El caso es que lo tengas a la vista para estar pendiente de ello.
3.-Estos dos primeros pasos te servirán para crear una rutina que se volverá parte de tu personalidad o vida. Al cubrirlos, te darás cuenta que contarás con tiempo para realizar actividades verdaderamente apasionante (aunque el hecho de tener la casa ordenada y limpia de forma razonable también crea un placer).

Es importante que te diga que el orden y la limpieza permiten que el cerebro esté en condiciones para crear. 

Dime cómo te va con tu tiempo. Saludos.


Ahorrar


Recuerdo que una persona suspiraba al decir que le gustaría ganar “suficiente” para no estar en aprietos económicos. Mi pregunta (interna, por supuesto) fue: ¿cuánto es “suficiente”? ¿ganar el doble, el triple…?
A muchos que conozco no les gustar la palabra ahorrar. Bueno, tal vez no la palabra, sino el esfuerzo que implica. Básicamente, para ahorrar debemos tener un orden de prioridades. Leí hace mucho tiempo (bueno, no tanto) que la clave está no en la cantidad de dinero que recibimos sino cómo usamos ese dinero; y en cuestión de ahorrar, está en saber por qué o para qué se ahorra. Y ahorrar no sólo implica dinero, también esfuerzo y tiempo, la vida misma. De ahí el dicho que "el tiempo es oro".  Te contaré una historia que aunque no me la sé de memoria dice más o menos así:
Se encontraba un pobre pescador que vivía en una isla, terminando su jornada de trabajo y acomodando su barca a la orilla de la playa, cuando un hombre muy bien vestido que estaba de visita en ese lugar, se le acercó y le dijo: “es muy temprano para que termines tu trabajo” ¿Qué haces después de trabajar?”. El pescador le dijo: “Voy a casa, estoy con mi familia, comemos juntos o hacemos algo juntos, pasear o visitar a los amigos”. El hombre le dijo: “Si trabajaras más tiempo tendrías más dinero”. “¿Y para qué quiero más dinero?”, contestó el pescador. “Bueno, pues con ese dinero podrías comprar otra barca, contratarías a otra persona y tendrías el doble de ganancia, así podrías comprar más barcas y en poco tiempo tendrías una flotilla de barcas y pescadores trabajando para ti, eso haría que tuvieras más dinero, pudieras ir a una gran ciudad y levantarías una empresa donde serías el dueño y ganarías mucho más dinero”. “Pero, ¿pero para qué quisiera hacer eso?”, contestó el pobre pescador. “Pues eso te haría un hombre rico, con el tiempo podrías tener tanto dinero que cuando llegues a viejo, comprarías una casa de playa en una tranquila isla y estarías con tu familia, podrías pasear o visitar a los amigos sin preocuparte”. El pescador se rascó la cabeza, “¿Y para qué espero a que sea viejo si ya tengo todo eso?”.
Coméntame qué te ha parecido mi cuento.